Alrededor de cuatro millones de personas son víctimas de trata cada año. La mayor parte de las víctimas son mujeres, niños y niñas. A su vez, al menos un 10% estas mujeres son menores de edad. En la anterior entrada hablamos sobre la trata y el tráfico ilícito de inmigrantes. En esta ocasión, quiero mostrar una historia real sobre dos mujeres que fueron víctimas de trata.
Bajo el pseudónimo de Veruska, se encuentra una víctima de trata que nos relata cómo fue engañada para venir a España. A pesar de que la convencieron de que trabajaría en una empresa de catering, al llegar la realidad fue muy distinta. Fue coaccionada para ejercer la prostitución.
En España, el derecho de asilo está reconocido para las víctimas, pero únicamente para aquellos casos que son detectados a tiempo. En el título de la noticia podemos leer “se me considera inmigrante irregular, como si me hubiera prostituido libremente”. Denuncia que administrativamente la consideran una mujer extranjera como cualquier otra, asumiendo que ejercía voluntariamente la prostitución porque no denunció los hechos antes.
Por supuesto, no se tiene en cuenta la falta de red de apoyo de estas personas, la incertidumbre acerca de si recibirán ayuda, el miedo que pueden llegar a tener e incluso que en muchas ocasiones no son conscientes de la importancia de la situación hasta que logran salir. La protección internacional es necesaria y los Estados tienen la obligación de combatir la trata. Las consecuencias penales actuales no son suficientes y deben ser complementadas por medidas de prevención así como de protección a las víctimas.

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